Tras las interrupciones en la cadena de suministro de semiconductores procedentes de Asia como consecuencia de la pandemia de COVID-19, el gobierno de Estados Unidos, que depende en gran medida de estos materiales para la producción de componentes electrónicos (tales como los chips, los cuales son esenciales para la industria de las comunicaciones, informática, salud, militar, transporte, energías limpias y otras innumerables aplicaciones), ha estado en búsqueda de nuevas alternativas que garanticen un flujo constante de dichos dispositivos, incluso si esto implica priorizar el suministro desde otras partes del mundo, y no esencialmente desde China.
En ese tenor, en 2022, el presidente Joe Biden firmó la Ley de Creación de Incentivos Útiles para la Producción de Semiconductores y Ciencia o “Ley CHIPS”, destinando alrededor de 52.000 millones de dólares para fomentar e incentivar la fabricación de semiconductores en la región de Norteamérica. En este contexto, en marzo de 2024, el Departamento de Estado de los Estados Unidos anunció una alianza estratégica con México para explorar oportunidades de crecimiento y diversificación de la industria global de semiconductores, convirtiendo a México en un lugar ideal para iniciar su producción.
La necesidad de tener nuevas cadenas de suministro de semiconductores no podría haber llegado en mejor momento para México, que también está experimentando un nuevo y único fenómeno: el nearshoring. Diversas empresas globales han trasladado sus centros de producción a México no sólo para estar más cerca de su principal mercado, EE. UU., sino también para beneficiarse de las numerosas ventajas que ofrece México. Diversos beneficios económicos para capitalizar esta nueva oportunidad de inversión son evidentes. Tan solo en octubre del 2023, las autoridades fiscales mexicanas promulgaron una serie de beneficios fiscales para empresas dedicadas a la producción de componentes electrónicos y semiconductores, entre otros. La fabricación de productos de consumo esenciales, desde vehículos hasta equipo médico depende de la cadena de suministro de semiconductores.
Es indudable: la fabricación de semiconductores en México crecerá, y esto conllevará nuevas oportunidades para la inversión extranjera. Las industrias de manufactura, inmobiliaria y construcción serán las primeras beneficiadas de esta nueva tendencia, con más empresas globales listas para instalarse y ensamblar sus productos en México.
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Luis González
Socio
Juan Carlos Izaza
Asociado






