“Las mujeres crecemos con una idea que se hace parte de nuestra narrativa sin darnos cuenta: para ser tomadas en serio, no basta con ser buenas, tenemos que ser impecables. Nos enseñan a medir nuestro valor por los resultados, a sentir culpa cuando algo no sale como esperábamos y a creer que equivocarnos significa fallar”, comenta nuestra asociada, Thelma Pérez Hagg, en este artículo que escribió para LexLatin.
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